domingo, enero 22, 2012




Lo único que no me gusta de Madrid (además de Mouriño) es el tráfico. La bici solucionaría parte del problema. Además, se siente uno tan libre cuando por Fuencarral o por Santa Engracia deja atrás esos coches oficiales, esos Audis y Mercedes de ejecutivos, políticos y empresarios barrigones; atascados, impacientes, irritados, maldicientes y uno con su bicicleta sacando el intermitente con el brazo, burlándolos como en el chiste el seiscientos que adelanta al Ferrari.

3 comentarios:

diego dijo...

A mi me encantaría ir a trabajar dando un paseo en bici. Estuve casi a punto en Sevilla, pero no pude disfrutarlo por tardanza en la tarjeta Sevibus.

Todo un lujo que seguro ya estás disfrutando tú por Madrid.

Un saludo Joselu!

joselu dijo...

Sí, Diego. No debiera ser un lujo sino una opción más. Aquí en Madrid está en estudio desde hace décadas el carril bici pero se queda en promesas. Una pena.

rhalonso dijo...

Me alegro de que te hayas puesto a pedalear... Yo creo que no podría. No siento que Madrid sea una ciudad propicia para la bici como opción de transporte.
¿Has firmado un seguro de vida? :P

Por cierto, feliz año, jejeje, que creo que no te lo he dicho