sábado, marzo 22, 2014
El instante al que se refiere el título es el que refleja el fotograma de la cubierta; es decir, el momento, poco más de las seis de la tarde del 23 de febrero de 1981, en que guardias civiles al mando de Tejero tirotean el cielo del hemiciclo y conminan al gobierno y a los diputados a obedecer sus ordenes de irse al suelo. Todos lo hacen menos Suarez, Carrillo y Gutiérrez Mellado. El libro analiza ese momento, las vicisitudes históricas que condujeron a ese momento, el gesto de esos tres hombres, los porqués, cómos, cuándos ..
Uno se entera de que el autor del golpe no fue Tejero- mero ejecutor- sino Alfonso Armada, instructor, consejero y ex-secretario de Juan Carlos I. Uno se entera de que el CESID tuvo parte (aún se desconoce cuánta) en la logística del plan (manda eggs), de que solo se juzgó a una cuarta parte de los golpistas. Uno se entera de que el tribunal que los juzgó y los juzgados eran practicamente los mismos, de ahí que tanto Tejero como Alfonso Armada cumplieran penas tan exiguas. Uno se entera de que NADIE (prensa, partidos politicos, ejército...) condenó el golpe hasta que se supo con seguridad que había fracasado, de que el Rey paró el golpe pero no hizo nada por prevenirlo, de que los motivos que lo movían era perpetuar la corona, de que tal vez fueron los tiros (parte imprevista del plan) lo que hizo que al Borbón no le quedara más remedio que intentar abortarlo.
Febrero 1981 Aquellos militares franquistas entraron en el congreso sin obstáculos, a lo Pavía. Abrigaban la intención de secuestrar las libertades del pueblo soberano subfusil en mano y volver a un gobierno de unidad, continuador de la dictadura. Retuvieron presos a doscientos diputados durante 16 horas. La mayor parte de aquellos hampones golpistas ni siquiera fue juzgada y aquellos que pasaron por el tribunal son libres desde hace tiempo.
Septiembre 2012 Manifestación pacífica alrededor del congreso. Fuerte dispositivo policial para reprimirla. Algunos políticos hablan de asalto a la democracia, de anticonstitucionalidad. De abracadabrante manera 64 personas resultan heridas, 35 personas detenidas y 12 imputadas.
viernes, enero 31, 2014

La pantera
Esta pantera es mi hermana mayor. Rugió por vez primera cuando yo amaba aún todo cuanto me sucedía: escuché aquel rugido como algo que me entregaba el universo. Nació así entre nosotros cierto cariño deshonesto e incomparable. Ella, desde su agilísima forma cubierta por el ébano centelleante, se acerca para seducirme con sus movimientos de acero: miro su brillo hipnótico lamentando la pobreza de mi poder y recuerdo las veces en que nos hemos arrojado al pasillo, hermanados por el común deseo de la aniquilación. Nuestro incesto se va fortaleciendo gracias a un estilete de rencor en cuyo filo sonríe una ternura desconcertante: aprendemos que el odio es más sensual que la piedad.
Di la verdad a éstos, diles que me defiendo de tus arañazos, diles que mi mayor lujuria consiste en meditar tu destrucción. Diles que contraataco a todas horas con la insoportable esperanza de desmenuzar poco a poco tu compacta agresión, tu existencia, tu proximidad, tu memoria. Diles que me he servido, contra ti, de todas las armas: las mujeres, el trabajo, la música y millares de cigarrillos, los amigos y las palabras, el arte, el alcohol. Yo vivía como la palabra socorro. Yo vivía en legítima defensa. Usé todas las armas contra tu esplendor, todas las armas contra el desatino de tu inmortalidad.
Esta pantera es mi hermana mayor. Me vigila como un océano a la costa y me nombra por mis diminutivos. Yo la vigilo como un reo de muerte a los minutos, y le llamo tristeza a falta de un nombre más vasto y depravado.
jueves, enero 30, 2014
Un relato por cada mes del año a modo de almanaque. Julio desternillante, el mejor. Fiel a su estilo imaginativo, abundante, irreflexivo, gracioso.
Etiquetas:
Cuento,
Felipe Benitez Reyes,
Poesía
El refinamiento del egoísmo que exhibe cada personaje hace que la lectura sea deliciosa. Estos personajes parecen gravitar hacia Isabel, la heroína, aparentemente generosos, desinteresados, incluso honestos. Pero nada más lejos de lo que verdaderamente se esconde en el comportamiento de Madame Merle y de Gilbert Osmond. Isabel cae en la trampa y es manipulada por ellos dada su incapacidad para adivinar maldad en el prójimo. Tomándo esta ingenuidad como salvedad, es un personaje fascinante: suave, inteligente, moderna, independiente, briosa. Se ve abocada a una vida limitada por la estrecha moral de la época y, sin embargo, se arma de valor y de razón para luchar por su libertad. Ésa es su modernidad, lo que hace que rápidamente la admiremos y le tengamos respeto.
Destaca el profundo análisis psicológico de los personajes, el acierto de intercalar descripciones para contextualizar e introducir los audaces diálogos. Queda uno sumergido rápidamente en un mar de matices, de emociones, de ideas, puntos de vista que se erigen como monumentos a la personalidad, a la individualidad. Se disfrutan mucho esos diálogos que son un careo entre personajes, entre ideales, entre inteligencias. El narrador omnisciente nos hace partícipes de la forma de sentir y de pensar de cada personaje, lo cual contribuye a que la inmersión en la lectura sea total y a que nos sintamos más como voyeurs que como lectores.
Destaca el profundo análisis psicológico de los personajes, el acierto de intercalar descripciones para contextualizar e introducir los audaces diálogos. Queda uno sumergido rápidamente en un mar de matices, de emociones, de ideas, puntos de vista que se erigen como monumentos a la personalidad, a la individualidad. Se disfrutan mucho esos diálogos que son un careo entre personajes, entre ideales, entre inteligencias. El narrador omnisciente nos hace partícipes de la forma de sentir y de pensar de cada personaje, lo cual contribuye a que la inmersión en la lectura sea total y a que nos sintamos más como voyeurs que como lectores.
martes, junio 25, 2013
Algo más que una denuncia al régimen del general Odría (Perú, 1950-56), algo más que una respuesta a la pregunta "¿en qué momento se había jodido el Peru?", algo más que una estructura y una técnica literaria compleja y depurada (a pesar de su apariencia casual y farragosa). Algo más que la vida de cuatro personajes dispares que convergen en una Lima sórdida y convulsa. Algo más que un reto al lector despierto, una colleja al lector adocenado. Algo más que un entretenimiento. Nada menos.
miércoles, mayo 08, 2013
El hombre en el tiempo
EL
HOMBRE EN EL TIEMPO
Con
un pie en el futuro y el otro en el pasado,
corres el riesgo en el presente
de
descojonarte literalmente
Tengo
amigos que aseveran
que
el futuro no existe,
que
es incierto,
conjetural,
probable
solo,
que
le faltan alas que lo eleven,
raíces
que lo afiancen a la tierra.
Yo
les digo redondamente que no,
aunque es probable que
que
esté perfectamente equivocado.
Fijaos
en el presente si podéis,
piedra
atada al cuello del futuro
que
sumirá la esperanza en el fango primigenio.
La
estrella que veis brillar en el espacio
ya
ocurrió hace miles de años,
este
instante en que intento demorarme
ya
es pasado cuando de él tengo noticia,
resuenan ecos
ancestrales en las
palabras
que afanosamente combino.
En resumen:
que
el futuro sucederá,
que
el presente no es,
que
al pasado vamos.
Y
tú y yo (y cualquiera)
somos un breve segmento de historia
que
seguirá descojonándose literalmente.
martes, abril 16, 2013
Son narraciones del mismo género que las de Conan
Doyle, género que se inicia, según se dice, con "Los crímenes de la
calle Morgue" de Poe . Lo que me gusta de Chesterton, y creo que lo diferencia de
Conan Doyle, es su sentido del humor sutilísimo. Aunque los cuentos detectivescos suelen ser muy
similares, con la misma estructura, muy mecánicos y cuando le coges el
truco se vuelven previsibles, Chesterton se las arregla para que con él
no sea así ¿cómo? narra cada historia desde distintos ángulos, puntos de
vista, se ciñe menos al corsé del típico relato policíaco, es más
verosímil debido a que lo basa todo en el sentido común. El problema es que ahora cuando veo la serie
"Los misterios de Laura" ya sé quien es criminal antes de que acabe
Etiquetas:
G.K. Chesterton,
Relatos policíacos
domingo, marzo 17, 2013
Con un lenguaje claro, en un estilo periodístico, asequible para cualquier lector, Dulce Chacón nos cuenta las experiencias carcelarias de Hortensia, Reme, Tomasa... en el Madrid de los años de guerra y posguerra. La lucha de resistencia guerrillera, encarnada aqui en la persona de Paulino "El chaqueta negra" y Felipe, marido de Hortensia, en relación con la fuerte represón franquista en la calle y en la carcel de Ventas. Nos enseña cómo se puede, como se debe mantener la dignidad individual y colectiva aun en las circunstancias más infames.
jueves, diciembre 20, 2012
Sueño nº 2
Te parecerá mucha casualidad pero esta noche he soñado contigo, un sueño delicioso. Ojalá tú también lo hubieras tenido. Tenía la sensación de que flotaba entre dos cosas ¿qué dos cosas? Tú y el abismo.
Era extraño, me empujabas hacia un fondo en el que caía silencioso. Yo te tendía mis brazos con impotencia y desesperación, tú me intentabas atraer sin conseguirlo. Parecerá ridículo pero el abismo acababa en el asiento de tu coche, tal vez era un coche azul, descapotable. Lo conduces con mucha serenidad, segura de ti misma, gafas de sol, jersey de lana y unas mallas negras ceñidas a tus muslos, tus gloriosos muslos de 23 años, esos que suscitaban en mi la codicia de la posesión, y una desazón muy desabrida. Al lado voy yo, callado, excesivamente elegante, como un dandy.
Te miro pero no te hablo. En tus labios se esboza una sonrisa, de esas sonrisas que no llegan a desembocar en risa porque se quedan en el camino de una mueca sugerente e infantil; es la satisfacción hecha gesto, estás orgullosa de llevarme, de lucirme. Conozco la carretera, es el Albaycín y las gitanas que merodean por allí gritan que la crisis no les afecta porque siempre se han mantenido al margen del sistema (yo no les he dado permiso para que entren en mi sueño, pero les doy la razón).
Te paras, dejas el coche y te sientas en el muro de piedra desde el cual se contempla, como a través de un caleidoscopio, Granada entera. Yo llego por detrás, pongo mi mejilla junto a la tuya y te rodeo la cintura con mis brazos firmes. Ahora que no me ves-estoy detrás de ti- y que pareces indefensa, subo las manos hacia las tetas, tus gloriosas tetas de 23 años. Busco el lunar con mi dedo índice, como si este tuviera un ojo en la yema. En tanto te beso justo detrás de uno de tus pendientes, y se te eriza el alma.
La hora se ensangrienta en las faldas de la Alhambra y una luna ovoide enseñorea- tímida aún- sobre la torre del homenaje. Me siento a tu lado y permanecemos quedos durante ¿30 minutos? no hay tiempo en los sueños por eso son etéreos. A veces nos miramos como si no nos creyéramos ahí, tan íntimos, tan transparentes; otras, nos demoramos en la contemplacion de toda la perfección que nos rodea: Granada atardeciendo y a nuestro pies, la Alhambra herida de ocaso, la luna que poco a poco se eleva y afirma en el cielo y... nosotros. Increiblemente nosotros. Incesantemente nosotros. Como éramos, como somos: seres perplejos, feroces idealistas, unidos como el fuego y la hojarasca, así de abrasados.
Al cabo de esos instantes vuelves la cara e intentas atrapar con tus dedos una lágrima que ha rodado por mi mejilla, síntoma del síndrome de Stendhal tal vez. Luego dices:
-"No llores como una mujer lo que no supiste defender como un hombre". Yo río para simular el llanto y te respondo:
-Hay que empezar desde ya con los recursos energéticos renovables.
Era extraño, me empujabas hacia un fondo en el que caía silencioso. Yo te tendía mis brazos con impotencia y desesperación, tú me intentabas atraer sin conseguirlo. Parecerá ridículo pero el abismo acababa en el asiento de tu coche, tal vez era un coche azul, descapotable. Lo conduces con mucha serenidad, segura de ti misma, gafas de sol, jersey de lana y unas mallas negras ceñidas a tus muslos, tus gloriosos muslos de 23 años, esos que suscitaban en mi la codicia de la posesión, y una desazón muy desabrida. Al lado voy yo, callado, excesivamente elegante, como un dandy.
Te miro pero no te hablo. En tus labios se esboza una sonrisa, de esas sonrisas que no llegan a desembocar en risa porque se quedan en el camino de una mueca sugerente e infantil; es la satisfacción hecha gesto, estás orgullosa de llevarme, de lucirme. Conozco la carretera, es el Albaycín y las gitanas que merodean por allí gritan que la crisis no les afecta porque siempre se han mantenido al margen del sistema (yo no les he dado permiso para que entren en mi sueño, pero les doy la razón).
Te paras, dejas el coche y te sientas en el muro de piedra desde el cual se contempla, como a través de un caleidoscopio, Granada entera. Yo llego por detrás, pongo mi mejilla junto a la tuya y te rodeo la cintura con mis brazos firmes. Ahora que no me ves-estoy detrás de ti- y que pareces indefensa, subo las manos hacia las tetas, tus gloriosas tetas de 23 años. Busco el lunar con mi dedo índice, como si este tuviera un ojo en la yema. En tanto te beso justo detrás de uno de tus pendientes, y se te eriza el alma.
La hora se ensangrienta en las faldas de la Alhambra y una luna ovoide enseñorea- tímida aún- sobre la torre del homenaje. Me siento a tu lado y permanecemos quedos durante ¿30 minutos? no hay tiempo en los sueños por eso son etéreos. A veces nos miramos como si no nos creyéramos ahí, tan íntimos, tan transparentes; otras, nos demoramos en la contemplacion de toda la perfección que nos rodea: Granada atardeciendo y a nuestro pies, la Alhambra herida de ocaso, la luna que poco a poco se eleva y afirma en el cielo y... nosotros. Increiblemente nosotros. Incesantemente nosotros. Como éramos, como somos: seres perplejos, feroces idealistas, unidos como el fuego y la hojarasca, así de abrasados.
Al cabo de esos instantes vuelves la cara e intentas atrapar con tus dedos una lágrima que ha rodado por mi mejilla, síntoma del síndrome de Stendhal tal vez. Luego dices:
-"No llores como una mujer lo que no supiste defender como un hombre". Yo río para simular el llanto y te respondo:
-Hay que empezar desde ya con los recursos energéticos renovables.
viernes, noviembre 30, 2012
Si en un alarde de síntesis, al que tanto acostumbramos los (buenos lectores pero) perezosos escritores, tuviera que resumir el resumen de este ya resumido epítome del libro, lo haría con estas dos palabras, solo en apariencia contradictorias: Engaño (poco he tenido que buscar para hallar la palabra) y Franqueza (a cualquier novela suya se le puede aplicar).
miércoles, noviembre 28, 2012
Un Javier Marías joven que intenta demostrar lo buen escritor que, efectivamente, es. Aparte del virtuosismo del lenguaje y la curiosidad que suscita en el fan por la identificación del personaje principal con el propio autor, esta novela no me parece de mayor interés. Tampoco pienso que deba situarse entre las mejores del Rey de Redonda.
lunes, noviembre 26, 2012
La criatura a la que dio vida Victor Frankestein no nos parece buena ni mala, sino demasiado humana para ser un monstruo. Y se convierte en monstruo por mor (por mor en su significado de a causa de, no en el literal de por amor de) de los asesinatos que perpetra cuando comprueba que su creador, el científico ambicioso y endiosado, lo ha prefigurado erróneamente y lo ha predispuesto para la amargura. Sus sentimientos no guardan armonia con su horrible físico, de modo que es rechazado antes por su aspecto que su comportamiento.
Dice el refrán: "el asno no era arisco, lo hicieron a sombrerazos". Frankenstein no es un ser maligno por naturaleza, lo endiabla su desdicha. Hay un pasaje en que nos dice aquello de: "soy malo porque soy desgraciado", es la frase de la novela. Su maldad deriva de su desgracia, y su desgracia de su soledad y su miedo, del rechazo de todos, aún de se propio creador. Es desgraciado porque su generosidad no es correspondida, porque nadie le dispensa un poco de cariño y de amor. Es desgraciado por lo mismo que lo sería cualquier ser humano. Y su reacción vengativa y feral no encuentra en su dolor justificación , pero si su causa.
Siempre es beneficioso acudir a los clásicos.
Dice el refrán: "el asno no era arisco, lo hicieron a sombrerazos". Frankenstein no es un ser maligno por naturaleza, lo endiabla su desdicha. Hay un pasaje en que nos dice aquello de: "soy malo porque soy desgraciado", es la frase de la novela. Su maldad deriva de su desgracia, y su desgracia de su soledad y su miedo, del rechazo de todos, aún de se propio creador. Es desgraciado porque su generosidad no es correspondida, porque nadie le dispensa un poco de cariño y de amor. Es desgraciado por lo mismo que lo sería cualquier ser humano. Y su reacción vengativa y feral no encuentra en su dolor justificación , pero si su causa.
Siempre es beneficioso acudir a los clásicos.
miércoles, octubre 10, 2012
Se lee a Salinger como se lee a cierto Kerouak, a cierto Bukowski, como se lee a John K. Toole y a Richard Ford; es decir, ligero pero sin ligereza, ágil pero detenidamente, festivo pero sin pasar por alto la bondad de sus ideas ni lo cautivador de su estilo. Un estilo directo, inmediato y un poco borde. No se puede obviar su gusto por lo popular o el predominio de lo narrativo sobre lo intelectual: es la novela norteamericana. Poderío narrativo todo, diálogo con la historia de la novela nada.
El guardian entre el centeno es una oda a la adolescencia, a las adolescencias de todos los que han sido rebeldes sin causa con toda la razón del mundo.
lunes, septiembre 10, 2012
A veces parece la obra de un genio (pocas veces) y otras (las demás) la de un loco. A veces es original, a veces extravagante (extravagancia que es la originalidad carente de gusto). De ingenioso pasa a delirante con la misma facilidad con la que el lector pasa de la sorpresa boquiabierta y ojiplática a la sonrisa compasiva y burlona. Hay algo opresivo en el mundo en que intenta envolvernos. Asfixian sus ridículas obsesiones. Parte de unas cuantas ideas más o menos insólitas, desconcertantes e ingeniosas alrededor de las cuales monta un débil campamento de sucesos peregrinos. Pasaje que ensancha los límites de lo grotesco el de la muerte de Laura Verás, ahogada con una hoja de lechuga. Tostón de novela.
lunes, agosto 27, 2012
El sueño del celta es la última entrega del escritor peruano Mario Vargas Llosa. Con trazas de ensayo, esta novela histórica indaga en los ferales abusos cometidos a principios del siglo pasado contra los indígenas de Congo Belga y de la Amazonía peruana. Asimismo, es una biografía del diplomático Roger Casement, testigo excepcional de los susomentados abusos y líder independentista irlandés.
Está estructurada en tres partes: la primera dedicada al Congo de Leopoldo II; la segunda, al Putumayo peruano y la tercera y -desde mi punto de vista- más floja, dedicada al intento de insurrección irlandesa por la independencia de la corona británica. Los capítulos impares nos situan en el presente, en la cárcel donde Roger Casement espera la sentencia a muerte; los pares (haciendo uso de analepsia) en el pasado: todas las vicisitudes que lo han llevado hasta la situación en que se encuentra.
No la aconsejo para la playa. Es una novela de denuncia, muy documentada. Fácil de leer pero densa. Moralizante.
La foto de arriba la tomé la tarde del miércoles 9 de mayo de 2012. cuando el autor llegaba a la Biblioteca Nacional en cuyo salón de actos conferenció "El libro como universo".
miércoles, julio 18, 2012
LÓGICAMENTE
Mi admiración por Benjamín Prado es una admiración sin objeciones y nace de la lectura de libros tan formidables como este. Benjamín remoza y vivifica el viejo género del aforismo como nadie. Su aforismo es idea ingeniosa o idea de siempre que se redescubre desde su esencia; no vacua ocurrencia, no chispazo que pronto se apaga u hojarasca que enseguida se quema. Si no hay fondo no nos vale la forma-parece gritarnos desde su abismo cada uno de estos nanorrelatos. Y aunque "tener todas las partes aun no es tenerlo todo" todo él, Benjamín, parece estar en cada una de las 500 partes de este libro. Así que si "los poemas son huellas dactilares" tú, poeta, debes tener 100 manos.
miércoles, julio 11, 2012
Libros, lectura
Buena tarde para leer. Si eres bibliotecario perfecto porque lo que tienes que hacer y lo que quieres hacer coincide felizmente. Pero no me gusta esta imagen de arriba. Los libros son antiguos, las maletas también. Ese aire demodé en que tantas veces se envuelve al libro, como si fuera algo que pertenece al pasado, como si resultara más atractiva o más auténtica su imagen antigua que la actual. Las personas que usaban esas maletas antiguas eran menos lectores que nosotros a pesar de que hoy tenemos teléfonos móviles, internet, televisión etc. Apartemos lo kitsch del imaginario del libro, el ratón de biblioteca no existe. Cualquier tiempo pasado fue anterior. Más hubiesen querido nuestros antepasados tener la cantidad y la variedad de publicaciones que tenemos hoy, la facilidad y la rapidez para acceder a ellas. Eso sí, ya sea en ediciones antiguas o en modernas, sean lectores, por su salud.
lunes, julio 02, 2012
CAMBIO
En un mundo superior puede ser de otra manera, pero aquí abajo, vivir es cambiar y ser perfecto es haber cambiado muchas veces.
John H. Newman (1801-1890)
John H. Newman (1801-1890)
miércoles, junio 20, 2012
RUIT HORA O A CADA CERDO LE LLEGA SU SAN MARTÍN
"pero huye entretanto, huye irrevocable el tiempo, mientras nosotros vagamos, prisioneros del amor a los detalles" Virgilio (Geórgicas, 3, 284)
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