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miércoles, enero 07, 2015

 
Benjamín Prado es un escritor esencialmente aforístico. Vierte sus aforismos como oro líquido en los diferentes moldes: novela, artículos, ensayos, poesía... a mi parecer con desiguales resultados que van desde lo excelente a lo sublime.

miércoles, julio 18, 2012

LÓGICAMENTE

          Mi admiración por Benjamín Prado es una admiración sin objeciones y nace de la lectura de libros tan formidables como este. Benjamín remoza y vivifica el viejo género del aforismo como nadie. Su aforismo es idea ingeniosa o idea de siempre que se redescubre desde su esencia; no vacua ocurrencia, no chispazo que pronto se apaga u hojarasca que enseguida se quema. Si no hay fondo no nos vale la forma-parece gritarnos desde su abismo cada uno de estos nanorrelatos. Y aunque "tener todas las partes aun no es tenerlo todo" todo él, Benjamín, parece estar en cada una de las 500 partes de este libro. Así que si "los poemas son huellas dactilares" tú, poeta, debes tener 100 manos.

jueves, mayo 26, 2011


Ésta no es lo que suele decirse una novela de entretenimiento. Quiero decir, que además de entretener denuncia y nos hace reflexionar sobre unos hechos históricos concretos. Por un lado la Transición ("Transacción" la llama por lo que en ella ve de trato, de pacto de renuncias...) y por otro la Ley de Memoria Histórica.
La Transición la aborda desde un punto de vista crítico, nos la muestra a través de una fotografía en blanco y negro haciendo resaltar el efecto claroscuro. Hay una frase clave en la novela que resume esto muy bien: "La Transición fue una victoria de todos que también tuvo sus perdedores".

El autor ahonda deliberadamente en el más triste y turbio episodio de la Transición: los asesinatos de los abogados laboralistas de la calle Atocha a manos de un comando ultraderechista español "Fuerza Nueva" y al parecer con la participación de un pistolero de la Red Gladio: organización paramilitar clandestina anticomunista pagada por, ATENCIÓN, la CIA. Hasta aquí los hechos históricos, increibles pero contrastados. Sad but true.

¿Cómo logra urdir los hilos de esta mezcolanza de temas y además que queden tejidos como una trama de espias a la que además se le hilvana un pequeño tratado filosófico de la relaciones de pareja y un minúsculo manual crítico sobre el abuso de poder por parte de los jueces? Eso solo Benjamín y Dios lo saben. Y Dios solo a veces.

A uno, como seguidor suyo en todas sus facetas: poeta, novelista, articulista, ensayista, tertuliano y rockero, solo se le ocurre pensar que probablemente no sea difícil encontrar mejores obras al respecto; o sea, estudios sobre estos temas más profundos y rigurosos. Pienso que sí, pero también creo que perderse a Benjamín, sus originales metáforas, sus ingeniosas comparaciones, sus juegos de palabras, sus aforismos, en fin, perderse su contagioso buen humor y su estupenda mala leche, eso, eso no sería sensato.

jueves, julio 08, 2010

EL RESUCITADO

Reuní los defectos que había abandonado
para estar junto a ti.
Convoque a la venganza,
al rencor
al orgullo.

Le devolví a mis manos puñales
la crueldad a mi boca
y el egoismo a mi corazón.

Por quitarte las armas
con las que me matabas
huí de la pureza
y de la sinceridad.

Y ahogué mi propia sangre
al inocente que no supo
que dártelo todo
lo convertía en un hombre sin nada.
Vacío para ti.

Te extrañé,
solo el tiempo en que aún recordaba
el sabor de tus labios.
O la forma en que el mar de tu desnudo
rompe contra tu piel.

Pero hoy ya estoy a salvo
de tus ojos
Los cuerpos de las otras
ya han olvidado el tuyo.

Y a todo lo que espero
ya no le faltas tú.

Reuní al egoísmo
al rencor
al orgullo.
Cómo va a equivocarse el que consigue
a cambio de lo que más quería
la recompensa de su libertad.