TIEMPOS DE EGOLATRÍA
Yo,
Tú, yo.
Él y ella, yo.
Nosotros, yo
Vosotros, yo
Ellos no.
¡YO!
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lunes, agosto 24, 2015
martes, abril 14, 2015
El Principe di Torremuzza se enamora de una aldeana en su andadura oscilante por Cefalú
Me bastarían sus manos o sus dientes en sonrisa,
su pelo cascada azabache o el óvalo de su semblante albo;
me bastaría el hilo de oro de sus palabras
para ser perfectamente dichoso, impecablemente feliz.
Cefalú, cuando nuestras manos las falanges de sus dedos rozan,
se vuelve breve espejismo, que es tanto como decir
Utopía,
Arcadia o
locus amoenus:
con el mar verde azulado a cuya orilla leimos poemas de san Agustín y
una peña calcárea por la que descienden macizos de dalias.
Llega el invierno a Cefalú.
En un cuartito feliz del puerto de pescadores
suena melodiosa una canción de sábanas.
La tengo hoy y
he de quererla
mal que a veces me pese
porque me hace
completo
e innecesitado.
Me bastarían sus manos o sus dientes en sonrisa,
su pelo cascada azabache o el óvalo de su semblante albo;
me bastaría el hilo de oro de sus palabras
para ser perfectamente dichoso, impecablemente feliz.
Cefalú, cuando nuestras manos las falanges de sus dedos rozan,
se vuelve breve espejismo, que es tanto como decir
Utopía,
Arcadia o
locus amoenus:
con el mar verde azulado a cuya orilla leimos poemas de san Agustín y
una peña calcárea por la que descienden macizos de dalias.
Llega el invierno a Cefalú.
En un cuartito feliz del puerto de pescadores
suena melodiosa una canción de sábanas.
La tengo hoy y
he de quererla
mal que a veces me pese
porque me hace
completo
e innecesitado.
miércoles, mayo 08, 2013
El hombre en el tiempo
EL
HOMBRE EN EL TIEMPO
Con
un pie en el futuro y el otro en el pasado,
corres el riesgo en el presente
de
descojonarte literalmente
Tengo
amigos que aseveran
que
el futuro no existe,
que
es incierto,
conjetural,
probable
solo,
que
le faltan alas que lo eleven,
raíces
que lo afiancen a la tierra.
Yo
les digo redondamente que no,
aunque es probable que
que
esté perfectamente equivocado.
Fijaos
en el presente si podéis,
piedra
atada al cuello del futuro
que
sumirá la esperanza en el fango primigenio.
La
estrella que veis brillar en el espacio
ya
ocurrió hace miles de años,
este
instante en que intento demorarme
ya
es pasado cuando de él tengo noticia,
resuenan ecos
ancestrales en las
palabras
que afanosamente combino.
En resumen:
que
el futuro sucederá,
que
el presente no es,
que
al pasado vamos.
Y
tú y yo (y cualquiera)
somos un breve segmento de historia
que
seguirá descojonándose literalmente.
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