viernes, septiembre 12, 2025


       Considerándose una de las mejores biografías de Miguel Cervantes, no es que arroje demasiada luz sobre el personaje. Para la figura que es, su transcendencia en la literatura y la cultura universal, escasean los datos. Ésta circunstancia hace que sea su obra la que atraiga toda la atención de biógrafos e historiadores incapacitados si no para interpretar los hechos verdaderos o supuestos de su vida. ¿Podrá un escritor esperar merecer mejor destino que ser conocido por su obra y no por su azarosa vida, llena de no pocas contigencias vulgares?

No obstante, existen hechos tomados por ciertos, hitos documentados que jalonan la vida de nuestro escritor. Los señalo a continuación. Nace en 1547 en Alcalá de Henares, lucha en la Batalla de Lepanto en 1571 donde pierde una mano. Permanece cautivo en Argel de 1575 a 1580. Da a imprenta La Galatea en 1584 aunque no saldrá a la venta hasta 1585. En diciembre de ese mismo año de 1584 se casa con Catalina de Salazar en Esquivias (Toledo); claro que en marzo, es decir, solo unos meses antes, había nacido su hija Isabel de su amante Ana de Villafranca. No hay certeza de que fuese su hija en vez de su sobrina. Se ha dicho que la niña Isabel era de su hermana Magadalena con Juan de Urbina. En 1597 es encarcelado en Sevilla varios meses, parece que fue allí donde imaginó al "hidalgo fuerte", pero es poco probable que lo escribiera entonces como se ha sugerido.

Cervantes se dedicó gran parte de su vida, como comisario de los barcos reales, a cobrar impuestos en especie para abastecer a la Armada invencible. Este antipático oficio le deparó muchos pleitos (cárcel incluso) y muy poca hacienda pues el estado de Felipe II pagaba tarde y escaso. "¡Venturoso aquel a quien el cielo dió un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecerselo a otro que al mismo cielo!-dirá Don Quijote. Estas comisiones obligan a Cervantes a ir por caminos y pueblos de Andalucía. Se curte así en la vida y en las relaciones humanas lo cual quedará magistralmente plasmado después en sus obras. Recorrerá pueblos como Écija, Estepa, Arahal, Marchena y La Puebla de Cazalla. Están documentadas las requisas de Osuna, Morón de la Frontera y Villamartín (Cádiz) ¿Pasaría por ventura por la loma Almajar quier por Prado del Rey donde tomaría un vino en la bodega de la Fuente? Puestos a cubrir huecos de su biografía, qué mejor sitio.

Después del rescate de su cautiverio en Argel (1580), Cervantes esperaba recibir del estado la merced de una sinecura. Hubo momentos de dificultades personales en que solicitaría un puesto en ultramar. La literatura española y universal agradece todavía a día de hoy que no se le concediera tal destino que de buen seguro lo hubiera perdido para la creación literaria, caso de Mateo Alemán. No obtuvo la gracia de la sinecura, ni tampoco la del puesto en el Nuevo Mundo; pero sí, al menos, el cargo de recaudador que, como decía, le procuraría más sinsabores y afrentas que riqueza. "Que yo no soy bueno para palacio-declara el Licenciado Vidriera-, porque tengo vergüenza y no sé lisonjear"

De 1600 a 1605 la corte de Felipe III se desplaza de Madrid a Valladolid. Cervantes y su familia se instalan en la capital del Pisuerga, y si la idea del Quijote bien se pudo gestar en su breve cautiverio en Sevilla, será en Valladolid donde tome forma. En cuanto al proceso de impresión, las fases por las que pasaba el texto hasta llegar a las librerías, el autor entrega el  "autógrafo" a un amanuense profesional. Este lo copia y obtiene el "original" destinado a la imprenta. Pero no se imprimirá sin antes verificarse varias revisiones y sin la intervención del censor. Finalmente, en vista del espacio de libertad y capacidad de decisión que se otorgaba al editor e impresor en aquella época, un corrector establecía la tipografía y la puntuación del texto. Comas, puntos y tildes, el Quijote nació sin ellos. Cervantes no puntuó. La distribución del texto, de las historias intercaladas, tampoco es del todo cervantina. El Quijote que leemos hoy le debe muchísimo al tipógrafo, al editor, al corrector. Por último, dedicatorias, privilegios, tasas. Todo el proceso podía durar meses.

En el periodo de "entrequijotes" Cervantes goza del periodo más sosegado y productivo de su vida, al menos en lo que a su labor literaria se refiere. En 1613 publica "Novelas Ejemplares", en 1614 "Viaje del Parnaso", en 1615 "Ocho comedias y ocho entremeses" y la segunda parte del Quijote. Vivió en Madrid, de nuevo Corte, en la calle Huertas. Su última morada estuvo en la esquina de la calle de León con la calle de Francos (hoy llamada Cervantes) muy cerca de la casa de Lope de Vega con quien mantuvo muchas tiranteces.

En el prólogo del Persiles se narra el hecho de un supuesto último viaje a Esquivias antes de su muerte. En el trayecto se cruza con un estudiante que, al reconocer a quien tenía delante, salta a tierra y coge la mano del escritor exclamando: "¡Sí, sí; éste es el manco sano, el famoso todo, el escritor alegre, y finalmente, el regocijo de las musas!" A lo que aquel respondió: "Ese es un error donde han caído muchos aficionados ignorantes. Yo, señor, soy Cervantes, pero no el regocijo de las musas, ni ninguno de las demás baratijas que ha dicho vuesa merced..."

"¡Adiós, gracias; adiós, donaires; adiós, regocijados amigos; que yo me voy muriendo, y deseando veros presto contentos en la otra vida!"-dirá in articulo mortis el viernes 22 de abril. Su entierro, el día siguiente, queda como fecha oficial de su muerte. En 1617 se publicaría póstumamente en Madrid "Los trabajos de Persiles y Sigismunda, historia setentrional", última obra de Miguel de Cervantes.

23/04/2020

jueves, julio 17, 2025



Fino, culto, sin pedantería ni engolamiento, Carlos Morla va desgranando en estas páginas los encuentros que noche tras noche tiene con la crema de la vieja y la nueva intelectualidad, sin eludir sus antipatías, sin escatimar en críticas ni elogios. Curioso el episodio de su primera entrevista con JRJ. Tal es el deseo del diplomático chileno de atraérselo, de simpatizar con él que durante la conversación lo agarra de la solapa de la chaqueta, cosa que violenta e inhibe al de Moguer que no volverá a tratarlo. Pero lo más importante de la obra y que la hace única, amén del riquísimo anecdotario, es el fresco que hace de la época de la Segunda República gracias a ese presente puro que nos ofrece el diario como género. Nunca tendremos otra ocasión de conocer en tan riguroso presente a Federico García Lorca. Sus palabras, sus opiniones, sus sentires. "Federico se sienta en el suelo para reírse en terreno firme". De Cernuda dice: "No se sabe nunca lo que piensa. Su espíritu es como un ojo de mosca: hecho de mil facetas" Y luego las palabras de Lorca sobre Cernuda: "Un duelo tremendo sin esperanza de paraíso" Un poco en la sombra queda Bebe Vicuña, mujer del propio Morla, de la cual poco sabemos aparte de que paga la casa donde se montan las algaradas los escritores hasta altísimas horas. ¿Están separados y viven juntos? Trapiello en el prólogo de "España sufre" segunda parte de estos diarios, que abarcaría los años de la Guerra ya sin FGL, corrobora no solo la separación, sino que además lanza la hipótesis sobre la homosexualidad de Morla y un posible affaire de Bebe con el joven Gerardo Diego.



"Carlos Morla Lynch (Santiago de Chile, 1885 - Madrid, 1969) fue un diplomático chileno destinado en Madrid durante la II República y la Guerra Civil. El hogar de Morla Lynch en el madrileño barrio de Salamanca acogió una de las tertulias literarias más importantes de la época entre la dictadura de Primo de Rivera y la Guerra Civil. La Generación del 27 al completo y otros más, autores como Luis Cernuda, Manuel Altolaguirre, Rafael Alberti, Jorge Guillén, José Bergamín, Vicente Aleixandre, Luis Rosales, Pedro Salinas, Eugenio D’Ors y Salvador de Madariaga, pasaron todos por su salón. También, como no, los chilenos de la talla de Neruda, Vicente Huidobro o Gabriela Mistral. De todos ellos, sin embargo, era Federico García Lorca quién mantenía una relación más profunda con Morla Lynch. Según nos cuenta Macías Brevis, Lorca solía concurrir a las nueve de la noche; allí, en un rincón del salón tenía su guitarra y un piano con los que animaba a los concurrentes. Todos estos recuerdos de su amistad con Federico García Lorca y de la vida literaria que se reunía en la embajada de Chile, fueron recogidos por Morla en la primera parte de sus memorias: En España con Federico García Lorca. Páginas de un diario íntimo. 1928-1936. Esta edición, completa y revisada, es original, hasta el punto de incluir una carta inédita que Federico García Lorca escribió a Morla Lynch, como íntimo amigo y confidente suyo. A partir del estallido de la Guerra civil, la vida de Morla Lynch da un vuelco. Entre 1936 a 1939, Carlos Morla Lynch convirtió la Embajada de Chile en un refugio para perseguidos de ambos bandos. Pablo Neruda dijo que hasta 4.000 personas le debieron la vida, entre ellas el escritor y falangista Rafael Sánchez Mazas o las familias de Manuel Azaña, Indalecio Prieto y Largo Caballero. Para ello tuvo que enfrentarse a dos autoridades, la republicana del asedio y la vencedora franquista."

miércoles, julio 02, 2025


Los diarios de exilio -existen otros de juventud de los que hablaré en otro momento- constituyen el mejor testimonio de la vida de esta excepcional mujer, escritora, profesora, traductora, secretaria, catalogadora, chofer (primera mujer en Madrid en conducir), miembro del Lyceum Club Femenino asociación pionera en España para la defensa de los intereses de la mujer, decoradora de interiores, marchante de artesanía popular y por largas temporadas enfermera del depresivo J.R.J. 

Estos diarios son muy interesantes porque revelan de primera mano, no solo los más elementales detalles de la vida personal de Juan Ramón Jiménez: su carácter, sus hábitos, la relación con otros escritores; sino también la gestación y ordenación de su obra, el modo de trabajo del autor de Poemas mágicos y dolientes.

Pero Zenobia, que escribe en español si está en país de habla inglesa y en inglés si en Cuba o Puerto Rico, no se limita a anotar el día a día del célebre marido. Para eso estaría `Juan Ramón de viva voz´ de Juan Guerrero Ruiz. Los diarios de Zenobia poseen valor por sí mismos, J.R.J. es solo una parcela.

Como diario íntimo que es y por tanto un apoyo y un confidente para la que escribe, nos informa de sus alegrías y frustraciones, de su vida interior, de la actividad que realiza con admirable autodisciplina, y nos complacemos con las observaciones de su espíritu sencillo y cultivado. Tal es así que su voz se nos hace entrañable y necesaria ya desde el diario de Cuba.