Años
Pero tú no eres músico y ella es toda orquesta
Amado Nervo
Mi cuerpo sentía frío con algo más que la nieve,
mi alma estaba oscura con algo más que la noche,
el silencio era ya incapaz de defenderse.
Mas la nieve se derritió con el sol
y el gran río se llevó el agua.
A la llegada de la mañana,
otras miserias afloraron,
el blanco cuento de invierno
torno a ser la gris realidad.
Llegaste a mí,
nuestro silencio no se preocupó de su curso y
las copas de vino se abrazaron a las palmas de las manos.
Hacia donde fuéramos era viajar donde se hospeda el cuerpo
con musicalidades de triste campana de bronce.
Algunos fingen estar casados
pero a nosotros que nos vuelva a reparar
la cama el mismo carpintero.
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