viernes, abril 22, 2016

Solo agua

                                                                                 Yo quiero ser de agua
                                                                                                          F.G.L.

Cayendo vertiginosa por saltos y torrenteras
Acompasada en las ondas de una apartada orilla
Al deshielo  que provoca aludes
O musicando siglos en la cavidad de una cueva
En cualquier palabra hidro-prefijada
En lentos vaivenes de un mar en calma
En la pila bautismal y en la extrema unción
En oleadas de lluvia- de septiembre
a mayo, prescriptivamente-
En las tormentas de San Juan
En tus manos ahuecadas para que beba un perro
En la luna (según evidencia reciente)
En tus miedos exudados
Contenida en la huella de una vaca
Proclamada a los vientos en las procelosas noches de enero
Dentro de tu bota y de tu calcetín
cuando caminas por las nieves de Guadarrama
En el interior de tu cuerpo
Espejeando el cielo en un estanque
Limpiando adoquines
Coches,  atmósferas,  hormigas
Dibujando autopistas en los cristales de tu habitación
-y en la de Felipe VI-
En los fondos de la mar océana donde se originó la vida
En el techo del cuarto de baño
En un vaso que calma la resaca
O incluso rodando por las mejillas en pos de unos labios
-o sus comisuras-.
Bien se hubieran podido llamar
alma, madre, sol, mediodía, amor, libro
pájaro, incandescencia, pueblo, amante,
en vez de  lágrima, oásis, acequia, rocío, mar,
 manantial, bahía, estuario, pozo, alberca.
Bien se la podría llamar vida
de no ser solo AGUA.

1 comentario:

joselu dijo...

Ya lo eres, Carmen, agüita fresca de fluir oculto. Muchas gracias.